8 de agosto de 2008

28 Días

.#Nunca asumí que debí haber cumplido esa sentencia, que en mi caso no eran 28 días, sino 60. Jamás hice caso a esa advertencia, 5 años después pago las consecuencias de mis actos. Pues eran 60 días en los que me debía enfocar en mi, en lo que acontecía en mi cabeza, en mi corazón en mi vida, lo que sucedía a mi alrededor no era menor, pero yo no lo asumí no lo viví, lo salte, di el paso y no vacile, pero me arrepiento, talvez no tendría las dudas que me atacan ahora. Ella era feliz, pues tenia todo y nada a la vez, no era materialista, era ambiciosa con su vida a futuro, tenia grandes planes para si misma, emocionalmente equilibrada, con una hermosa familia, un padre que la quería mucho, una madre con la que compartía mucho, un hermano con el que se lleva por 4 años, y un pequeñín que le alegraba constantemente la vida, el era su fuente de motivaciones, sus grandes metas eran por el, ya que se sentía como la segunda madre, Ella muy feliz sabia que debía cuidar de su pequeño hermano, jamás lo dudo, jamás vacilo por el, el era un regalo de responsabilidad de lealtad de sacrificio, debía madurar por el por la familia, las fiestas y los amigos ya debían ser parte del pasado, por lo menos debían descender algunos escalones en las prioridades.
Fue así como un 13 de septiembre, la vida de Ella cambio radicalmente, su fuente de motivación comenzaba a extinguirse, donde brotaba hace un año vida, hoy se marchitaba sin mas que hacer, 2 meses duro la tortura, 2 infernales meses son 10 semanas, 60 días y muchas muchas horas, de una agonía sin fin, de un dolor inexplicable, pero todo tiene su fin… porque el 23 de noviembre, ese fuego que la llenaba de vida, esa flor que juro proteger, esos latidos de vida de los que dependía su sonrisa se apagaron, murieron, se los llevo el viento… Y su mundo se vino abajo, todo se salio de control; porque a nosotros, porque a mi, era la pregunta que la mataba, que la martirizaba, nosotros que le amábamos, que lo protegíamos, acaso hicimos algo mal, fue un castigo, suplico por respuesta mientras iba en ese carro fúnebre, detrás cientos de caras, recuerda alguna? No, porque solo miro, no vio, no quiso ver. Porque ellos lloran? Te conocieron y vibraron con vos como Ella, se emocionaban con tus risitas No! Ese día, ella odio al mundo, sintió que la invadían, porque la miran, quería desaparecer, porque no me llevaste, se preguntaba a cada segundo, feliz se hubiese ido a cambio de que tú siguieras alegrando con tu presencia. Ella hubiese dado todo por vos! Porque te toco partir antes? Y la rabia la invadió, era un sentimiento que no podía controlar ni explicar, esa rabia mezclada con ira, pena , dolor, y el constate ¿Por qué? ¿Por qué? Pero porque no, le dijeron Ella enfureció. Y lloro y lloro…
Su vida pasaba y Ella no reaccionaba, todo pasaba y ella seguía ahí. Comenzó entonces la anestesia local, y fingir que no había pasado nada, para Ella eso era imposible, su mundo se había esfumado, como una nube en el cielo, entonces fue necesario anestesia general, para que comenzara a olvidar, a guardar, a sellar la herida, más bien a cubrirla con tierra y seguir en pie, encima de todo, fue tanto que funciono por un tiempo, no se sentía culpable, y no dolía tanto, ya nadie hablaba de lo ocurrido, entonces ella se preguntaba si había sido un mal sueño, una terrible pesadilla, hasta el punto de que parecía que jamás había existido aquel hermoso ser en su familia, acaso la anestesia había funcionado, claro que si! Pero solo fue como tapar el sol con un dedo… La herida jamás paso porque sin darse cuenta fue creciendo aún más, Ella inconcientemente alimentaba el recuerdo de su angelito, pero este se mezclaba con su dolor, un dolor que nunca expreso, que nunca mostró, porque en nadie confió, porque nadie se dio cuenta, porque nadie la quiso ayudar, y comenzó a fabricar un mundo paralelo donde todo era perfecto, y ella era feliz, esa felicidad que estúpidamente aun buscaba, aun creía que la encontraría, que patético, y su vida la comenzó ha agobiar, su familia no era la de antes, sus padres peleaban siempre, su hermano era un desconocido, y solo quedaba Ella en ese lugar que alguna vez sintió como su hogar, ahora era frío y lleno de tristeza. Trato de seguir con su vida animada, porque el nuevo año traía cosas y experiencias nuevas, comenzaría su vida universitaria; pero pronto se dio cuenta que su pena, esa sombra de dolor la acechaba y que cada vez que la veía triste o débil, trataba de entrar y atacarla; sus ojitos ya no brillaban como antaño, Ella no tenia motivo alguno, para sentirse feliz o alegre, ya había olvidado lo que era sonreír, cada vez que lo hacia era por educación, nada más, de día era todo una fachada, era feliz, alegre, y reía por todo disfrutaba su vida, que falsa, Ella no disfrutaba nada, porque de noche la sonrisa era llanto y la alegría era pena, lloraba y lloraba hasta que se quedaba sin lagrimas y su cabeza quedaba en blanco, como la nieve, no pensaba en nada solo estaba a la deriva en un bote en la inmensidad del mar de sus pensamientos, Ella le temía al mar a su propio mar! malditos le habían destruido su vida, y Ella había tratado de reconstruirla encima de los restos, pero todo se desmorono una vez más, la base no era sólida!
Decidió que ya nada valía la pena, y el fuego de su vida comenzó a extinguirse, nada tenia sentido. Pero y sus 60 días? Jamás los tomo, nunca se dio el tiempo para ella, solo se dedico a marchitarse, y culparse por todo… Era una princesa derrotada, entonces alguien escucho el grito silencioso de ayuda, y todo su pena estancada, que la ahogaba comenzó a fluir, se abrió, dejo que la conocieran, dejo que entraran en su vida, que la ayudasen a superar sus dolencias más que físicas emocionales, accedió a compartir lo que la aquejaba, y no fue tan malo después de todo, pero la volvieron a anestesiar ante la vida, la querían controlar, su personalidad un tanto directa y confrontacional, estaba desapareciendo, estaba pasiva ante todo, no se quejaba, porque no sentía nada, su cabeza era un mar tranquilo, solo la sacudía la brisa de la tarde, más nada la hacia cambiar de humor ni de ese estado famélico en el que se encontraba. De pronto pensó que su tranquilidad solo se debía a la anestesia, no podía ser, otra vez estaba sucediendo, construyendo encima de algo que no estaba bien del todo, trato entonces de ayudarse así misma en ves de cuestionar sus actos, decidió amar cada día que se le había dado y disfrutarlo al máximo con sus amigos, o con quien fuese en ese momento, decidió amarse tal cual, sin pedir más, y sin quitarse nada, amarse como era, porque Ella era perfecta, era una maldita princesa después de todo; sorpresivamente comenzó a mejorar todo, y sintió que la anestesia no era necesaria, y se sintió feliz, no era algo imprescindible en su vida, es más podía ser feliz sin ella, podía ser lo que quisiera porque comprendió y acepto su pena, y se hizo más fuerte, en realidad maduro, y comenzó a florecer!


No hay comentarios:

Publicar un comentario